La costumbre de regalar un presente a la mujer amada (normalmente un anillo) para pedirle que sea nuestra esposa existe desde tiempos inmemoriales. Al regalar a nuestra prometida una sortija con una esmeralda le estamos entregando una piedra preciosa, única, cuya formación se logrado a través de millones de años y cuya belleza y simbología son irrepetibles.

Los Aztecas y los Incas las consideraban un santo de las piedras preciosas, los faraones egipcios y Cleopatra un símbolo de estatus, y en la actualidad reinas como Isabela II las usan para adornar sus coronas imperiales.

Entregando una Esmeralda regalas una piedra preciosa que desde siempre ha sido considerada simbolo de buena suerte, amor verdadero, fe y lealtad.